Salmos 125:3
Este salmo se entonaba cuando los peregrinos veían la ubicación geográfica de Jerusalén, cuando veían Sión.
Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos, no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
Hay tres cosas que El Dios fuerte quita de su pueblo, el yugo, la vara para castigar y el cetro.
La palabra cetro no sólo implica dominio, sino la intensión de culturizar al pueblo dominado.
Y más allá de un dominio, que adquieran las costumbres del conquistador, su cultura, de modo que el pueblo conquistado adquiera las costumbres del conquistador y olvidará sus costumbres.
Porque no reposará la vara de la impiedad…
Vara: aquí es lo mismo que cetro. Significa que el Señor no permitirá que su pueblo sea conquistado y culturizado. Protegiéndonos del cetro de la impiedad que quiere sacarnos y arrastrarnos hacia la impiedad.
El está a nuestro alrededor y no permitirá que seamos culturizados. Y en la medida que el tiempo vaya pasando veremos a Dios manifestando su gracia y su poder. Porque ha determinado hacerlo, porque sabe que si somos sometidos a esta influencia podemos ceder.
El cuida de su heredad, para que entremos en una constante vigilancia y protección. En su reposo, y estar en su reposo no significa que no llegue, pero significa que no va a permanecer, aunque nosotros, en ignorancia o desobediencia, podemos permitir que la vara llegue. Pero él no va a permitirlo, de alguna manera se encargara de que ese cetro se vaya y se desvíe hacia la forma natural del mundo.
El plan de Dios para con su pueblo, no ha cambiado. El anuncia el final desde el principio. Dios siempre hace lo que quiere. El dice “hago todo lo que quiero” y nosotros acabamos entendiendo.
Éxodo 15:9;
Y ustedes me serán un reino de sacerdote y gente santa. El nos saca de Egipto para que seamos esto. El objetivo es que seamos un especial tesoro y gente santa.
Apocalipsis 1:4-5
… y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios el padre…, el mismo plan.
Mientras estamos en la heredad de los justos, el cetro de impiedad puede venir a nosotros para apartarnos del reino de Dios, pero el Señor no lo permitirá. Lo que Dios desea que repose sobre nosotros es el cetro de justicia. Pertenecemos a un Señor, hay sólo dos opciones, o pertenecemos al cetro de la impiedad o al de justicia.
Salmos 45:6
Cetro de justicia: en su reino hay un cetro también, que nos educa, nos cambia. Teníamos una cultura errada. Ambos cetros cambian, pero en rumbos diferentes.
El cetro de impiedad es un cetro de injusticia, cetro de mal, de falsedad, estar equivocado, perturbado. Cuando hablas y reaccionas como las personas que no son del reino, el cetro te está tocando. Te está culturizando.
Sin embargo el cetro de justicia, justicia significa nivelado, derecho, agradable, próspero.
El cetro de justicia significa una acción que hace que te conviertas en eso, en algo nivelado, estable, equilibrado.
La acción del cetro de justicia es para traer estabilidad, que estemos tranquilos, nivelados, te ordena.
Cuando eres justo, porque Dios te hace justo, el cetro de justicia te nivela, te ordena. Y cada vez que hay desorden es que el cetro de impiedad esta por ahí. Y así mismo, cuando el cetro de justicia actúa en ti, las cosas comienzan a ordenarse.
Para que las cosas se ordenen debe haber separación. Jerusalén estaba rodeada de montes, una ciudad separada, para que Dios evite que la vara de la impiedad repose sobre nosotros debe haber límites.
El cetro de justicia actuando sobre nosotros, sin que actúe el cetro de impiedad, es el momento en que Dios puede hacerlo bien. Jesús multiplicó los panes cuando hubo orden. Cuando todos se sentaron, entonces multiplicó los panes. Dios hace bien a los que están ordenados, nivelados, estables, prosperados.
La separación la hace Dios. Dios no cambia, ni cambia su plan ni su propósito.
Cada separación implica que la vara de la impiedad sea quitada. Cuando eres sometido a situaciones difíciles, significa que el cetro de la impiedad está siendo quitado.
Dios ha decidido salvarte y ha decidió que nos te pierdas.
Dios te ha quitado cosas, te ha separado de cosas y lo seguirá haciendo hasta que el cetro de justicia reine y no quede nada del cetro de la impiedad.
Cuando el cetro de impiedad es quitado y la heredad de los justos está libre de la influencia del cetro de impiedad, es el cetro de equilibrio el que reina, el cetro de justicia que es estable.
Cuando venimos a Cristo nuestra vida esta desordenada, él te ordenará y después de ordenarte te hará bien.
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8. agosto 2010 at 8:22 AM
que bueno es Dios