47y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 51Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento… (Marcos 6: 47 al 51)

  • Una vez más el amor y la bondad de nuestro Señor se hacen manifiesto a través de las páginas de la escritura donde siempre resaltan situaciones que se aplican a nuestra vida diaria hoy. Cada porción de la escritura encierra tanta sabiduría práctica para nuestro diario vivir que es imposible no maravillarse, veamos.
  • La Situación. El versículo 47 nos transmite 3 ideas principales: oscuridad, la barca en medio del mar, y El Señor en la orilla. Es así como en ocasiones podemos sentirnos ya que el mar representa el mundo en que vivimos, la barca nuestra vida, la oscuridad todo lo maligno que caracteriza a el presente sistema mundial que nos rodea, y Al Señor aparentemente fuera de escena, no porque quiera estarlo, sino porque muchas veces el ser humano no lo toma en cuenta.
  • El efecto. Todo lo anteriormente expuesto trae como consecuencia la frase que da título a esta reflexión: el viento se vuelve contrario. El viento en la biblia además de representar en ocasiones al mundo espiritual, puede darnos a entender también toda la suma de factores que se ponen en nuestra contra. Las tinieblas asociadas a decisiones propias e inconsultas fuera de la participación del Señor a través de la guianza de su palabra, pueden traer como consecuencia que el viento se ponga en nuestra contra haciéndonos remar “con gran fatiga”. Pero en todo este panorama nos consuela que desde la playa, muy atento a toda la situación está El Señor VIENDONOS mientras remamos y tratamos de avanzar.
  • La acción del Señor. Como El Señor es Dios, nada lo limita, nada lo detiene, rompiendo todas las leyes de la naturaleza avanza sobre el mar, de la misma manera está avanzando no de forma natural, sino de forma sobrenatural a encontrarse con nosotros para ayudarnos con su incomparable voz que nos dice: Tened ánimo, yo soy, no temáis.
  • El efecto. Se calmó el viento. La sola presencia del Señor hizo que se calmara el viento. Sin embargo observa que cuando Él llega trae una palabra. Busca en su palabra hoy, no dejes para mañana. El traerá lo que tú necesitas oir para hacerte sentir su presencia a tu lado, y ten la plena seguridad que algo ocurrirá: el viento se calmará.

“Tomarla diariamente durante esta semana. Cita de seguimiento en 7 días”

Dr. Celio Ríos.
Pastor Iglesia Casa de Poder Internacional.