La presencia de Dios era tan poderosa que casi se podía tocar.

No tenemos palabras para lo que sucedió esta noche.

La intervención del Grupo Encuentro con el ministro Klaus Kuehn y del grupo de Danza invitado fue algo que no encontramos términos humanos para describirla.

La presencia de Dios y la atmósfera que se vivió esta noche fue algo impresionante. El Señor utiliza a estos ministros de la alabanza de una forma la cual  tiene trascendencia en el mundo espiritual y terrenal.