35Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? 36Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. 38Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

(Juan 9: 35 al 37)

Para entender lo que El Señor nos quiere transmitir en esta ocasión tenemos que recordar que se trata de un hombre que recientemente había recibido el milagro de la vista, siendo que había sido ciego de nacimiento. Jesús va más allá del debate teológico motivado por la pregunta de sus discípulos acerca de quién había pecado si él o sus padres para que naciera ciego, y El Señor les dice que no es cuestión de buscar responsables sino de permitir que “las obras de Dios se manifiesten” Jesús hace lodo con sus manos (en día de reposo), y hace el milagro de darle vista, ya que nunca había visto.

Como era imposible ocultar el acontecimiento, este se hace público y el ex ciego es interrogado por la crema y nata de la teología de la época. Lo que llama la atención es que en el diálogo entre el ciego y los fariseos, el hombre a quién Jesús había sanado resultó tener más sabiduría que los letrados, ya que no es lo mismo tener información de Dios, que CONOCER A DIOS a través de una experiencia real y vívida que impacte tu vida. Luego de un altercado no pequeño este hombre es expulsado de la sinagoga con todo lo que ello implicaba para un judío de la época que podemos resumir como, ser excluido de la sociedad, y de cualquier tipo de roce social, económico y a veces incluso, familiar. Te imaginas todo esto como consecuencia de haber sido sanado por El Señor. Ante tales graves acontecimientos uno se pregunta si vale todo este conflicto el ser sanado. Sin embargo, cuando alguien como este hombre ha tenido una EXPERIENCIA DE CONOCER A DIOS, no importa quién tengas por delante ni cuantos argumentos te traigan enfrente, nadie podrá negar la realidad de Él. Sin embargo esto no queda allí. Después de ser expulsado de la sinagoga, El Señor jamás iba a dejar solo a quien se había mantenido firme dándole gloria sin importar las amenazas y las consecuencias. Todo lo contrario por permanecer fiel al Señor, El Señor lo iba a hacer prevalecer, mira lo que El Señor hizo:

  • Hallándole. Sabes lo trascendente de esta frase. Implica que al enterarse Jesús que este hombre había sido expulsado de la sinagoga, lo buscó y no descansó hasta encontrarlo. Déjame decirte que si tú estás perseverando en Dios a pesar de todas las adversidades y  la oposición que pueda darse, te puedo garantizar por la realidad de la Biblia, que El Señor te está buscando, y… te hallará.
  • Crees tú en el hijo de Dios. Déjame compartir contigo lo que veo aquí. Lo trascendente no era el milagro, lo importante era conocer al Hijo de Dios. Mucha gente se queda a mitad de camino, pensando que el objetivo final es el matrimonio restaurado, la sanidad física, el ser sacado del aprieto económico, no, ese es el medio para entender y llegar a la realidad del Señor. Lo admirable e imitable de este hombre era que aún sin saber el final de lo que ocurriría era el hecho de sostener lo que no se podía negar, que Dios es real y lo había sanado. Sin embargo recuerda que El Señor completa lo que Él inicia. Filipenses 1: 6 es uno de mis pasajes favoritos ya que es una garantía de que cuando dios comienza algo, lo termina en perfección. Así de esta manera, si El Señor no fuera bueno y no terminara lo que Él inicia, no hubiera buscado a este hombre, y la pregunta que yo me hago es ¿hubiera tenido en el tiempo este caballero la fuerza para perseverar? Creo que como cualquier ser humano, no. Sin embargo El Señor nunca abandona ni deja solo a aquel en quién Él está haciendo una obra.
  • Pues le has visto. Impresionante. El milagro era lo que le iba permitir a este hombre VER al Señor en quién tenía que creer. Así de la misma manera te aseguro, que cada experiencia sobrenatural o milagrosa que tengas con Dios, será una herramienta que te permitirá verle y conocerle. El tiempo de los milagros ha comenzado para ti.
  • Esto no podía terminar de otra forma, cuando a través del milagro, la perseverancia y el cuidado amoroso y tierno del Señor, este hombre se enfrenta a la realidad de Jesucristo, cree y le adora. Tú puedes hacer lo mismo hoy. ¿Cómo?

La biblia nos dice que esto sucede cuando le entregamos nuestra vida a Jesús, haciéndolo El Señor de nuestras vidas. Si deseas hacerlo allí donde te encuentras repite en voz audible esta oración:

“Señor Jesús, reconozco que soy pecador, que no he hecho las cosas bien y que el mundo no ha podido ayudarme de manera real, vengo a ti convencido de que debo cambiar, que no puedo seguir igual, me arrepiento de todos mis errores y reconozco que tú eres el Hijo de Dios, que moriste en la cruz para perdón de pecados y que resucitaste y estás vivo para justificarme para siempre delante de Dios. Me entrego a ti aceptándote como mi único Señor y Salvador. Amén”

Si quieres saber más de Jesús llámanos al 260-8900, 260-8923 ó mantente en contacto a través de la página web. Estamos ubicados en Plaza El Dorado, frente a Dóminos Pizza del Dorado, Ave. De la Amistad, Panamá, ciudad de Panamá. Puedes escribirnos a la dirección de correo electrónico que aparece en esta página.

Gracia y paz a tu vida.

“Tomarla diariamente meditando en ella. Te hará bien”