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La clase para los pequeños de la casa se tituló ‘Verdad para el pecado, Verdad para la enfermedad’. A través de esta enseñanza, se les explicó a los niños que así como nuestro ser interior es redimido de todo pecado por la sangre de Jesús , nuestro cuerpo también es beneficiado con sanidad total. No debe haber diferencia entre lo uno y lo otro porque todo fue pagado en el mismo momento: en el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz.